sábado, 27 de octubre de 2012

Pájaros de Portugal

Sin dirección, ni alpiste, ni papeles

A mediados de julio del año 2001, dos jóvenes, novios, desaparecieron de su casa en Tarragona. Durante días, toda España estuvo conmocionada por su ausencia, temiéndose lo peor. Sin embargo aparecieron sanos y salvos, en la frontera con Portugal. Todo resultó ser una aventura “adolescente”. Querían conocer el mar, juntos, y una mañana decidieron irse. Al volver, decían que el mar no era tan lindo como lo imaginaban.

Esa desilusión es la que Sabina plasma en esta obra de arte. Y no es casual, dado que fue su primer sencillo luego de su internación y posterior depresión. Él se sintió identificado en estos jóvenes, Abelardo y Eloísa como decidió nombrarlos, como aquella mítica pareja medieval.



“Despojate del añil, redil del alma de nardo con camisa” nos dice. ¿Por qué esa aventura tiene que ser sólo adolescente? ¿por qué ante el temor de salir derrotado no luchás?. Y si, se quedaron sin alas para volar, sin posada, sin Escudos y sin visa, bucearon contra el Everest y se ahogaron, pero siguen viendo la luz del faro, siguen soñando con la libertad.

Pájaros de Portugal es una de mis canciones favoritas desde la primera vez que la escuché. Poesía pura. Es la mejor forma de entender lo que sintieron aquellos aventureros. Es la mejor forma de entender lo que Joaquín sentía. 




Pájaros de Portugal
(Joaquín Sabina)

No conocían el mar
y se les antojó más triste que en la tele
pájaros de Portugal
sin dirección, ni alpiste, ni papeles

Él le dijo “vámonos”
“¿dónde?” le respondió llorando ella.
Lejos del altar mayor
en el velero pobretón de una botella
despójate del añil redil del alma
de largo con camisa
Devuélveme el mes de abril
Se llamaban Abelardo y Eloísa
arcángeles bastardos de la prisa

Alumbraron el amanecer muertos de frío
Se arroparon con la sensatez del desvarío
tuyo y mío de vuelta al hogar
qué vacío deja la ansiedad
qué vergüenza tendrán sus papás

Sin alas para volar
prófugos del instituto y de la cama
pájaros de Portugal
apenas dos minutos, mala fama
luego la Guardia Civil les decomisó
el sudor y la sonrisa
las postales de Estoril, sin posada,
sin escudos y sin Visa
Se llamaban Abelardo y Eloísa

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!

Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!
de quien sueña con la libertad…

jueves, 25 de octubre de 2012

¡Mézclate conmigo!

Que bajo mi rama tendrás abrigo



En 1995, ante una de tantas escaladas xenófobas en España, Pedro Guerra escribió "contaminame", defendiendo el libre derecho de un ser humano de ingresar a otro país.
En la letra de la canción pueden observarse reiteradas referencias a la cultura bereber, musulmana, bedhuina y saharahui, etnias de las cuales provenían algunos de los viajeros que iban a la Península Ibérica en búsqueda de un futuro más próspero.
Años después, Ana Belén hizo una versión de esta canción, quitándole (en mi opinión) su fuerte significado original para convertirla en un "hit" más de la radio.

Hoy más que nunca esta canción sigue siendo totalmente actual, no sólo para España, sino para toda la humanidad.
Ningún ser humano es ilegal.



CONTAMINAME
Pedro Guerra

Cuéntame el cuento del árbol datil
de los desiertos
de las mezquitas de mis abuelos.

Dame los ritmos de las darbukas
y los secretos
que hay en los libros que yo no leo.

Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire
ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes
ven, pero no con la rabia y los malos sueños
ven, pero sí con los labios que anuncian besos.

Contamíname, mézclate conmigo,
que bajo mi rama tendrás abrigo.
Contamíname, mézclate conmigo,
que bajo mi rama tendrás abrigo...

Cuéntame el cuento de las cadenas
que te trajeron,
de los tratados y los viajeros.

Dame los ritmos de los tambores
y los voceros,
del barrio antiguo y del barrio nuevo.

Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire
ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes
ven, pero no con la rabia y los malos sueños
ven, pero sí con los labios que anuncian besos.

Cuéntame el cuento de los que nunca
se decubrieron,
del río verde y de los boleros.

Dame los ritmos de los buzukis,
los ojos negros,
la danza inquieta del hechicero.

Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire
ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes
ven, pero no con la rabia y los malos sueños
ven, pero sí con los labios que anuncian besos.